El running es una práctica deportiva muy extendida en la actualidad, ya que todos podemos calzarnos unas zapatillas y salir a la calle a correr unos kilómetros después de una larga y dura jornada laboral. Los beneficios que reporta a la salud esta actividad son cuantiosos, pero, también hay que tener en cuenta, que las lesiones en este deporte son frecuentes y en muchas ocasiones se producen por malas prácticas.
El running es una práctica deportiva muy extendida en la actualidad, ya que todos podemos calzarnos unas zapatillas y salir a la calle a correr unos kilómetros después de una larga y dura jornada laboral. Los beneficios que reporta a la salud esta actividad son cuantiosos, pero, también hay que tener en cuenta, que las lesiones en este deporte son frecuentes y en muchas ocasiones se producen por malas prácticas.
Cuando se realiza una actividad física, en este caso estamos hablando del running, se lleva al cuerpo a niveles de esfuerzo, en las que a veces no está preparado para ello. Esto desencadena unas sobrecargas, primera señal de aviso, que, si las obviamos, pueden terminar en lesiones.
Por todo lo anterior, una prioridad es cuantificar el estrés mecánico (tensión, compresión y fricción) al que los runners se enfrentan en cada una de sus salidas. Un estrés mecánico bien calculado disminuye el riesgo de lesiones. Para anticiparse a las sesiones de entrenamiento es fundamental acudir a un profesional (enlace personal trainer). El entrenador realiza un programa a acorde con las necesidades del runner: sesiones semanales, alimentación, suplementación, estiramientos, consejos, etc. Con todos estos datos se conseguirá que los factores de riesgo se reduzcan, ya que las sobrecargas, principalmente, se producen más por un entrenamiento mal planificado, que por una mala situación del terreno o el uso de un calzado inadecuado.
Las lesiones por estrés más comunes son el síndrome de banda iliotibial, la fascitis plantar y la periostitis tibial. Todo este tipo de lesiones comienzan con una sobrecarga que, prolongada en el tiempo, termina siendo el principal desencadenante de las fracturas de estrés.
Estas fracturas por estrés, o fatiga, son comunes en corredores que, debido a la continua carga sobre el hueso sano, terminan produciéndoles fracturas, las cuales están directamente relacionadas con la fatiga muscular.
Uno de los principales síntomas para poder identificar una fractura por estrés, es el dolor localizado.
Según datos del SERAM la incidencia de fracturas de estrés en corredores es del 16%.
Las fracturas de estrés pueden clasificarse en:
Una de las premisas más importantes a la hora de evitar lesiones en el running, como en otro tipo de deportes de resistencia, o endurance, son los periodos de descanso y la alimentación.
También tener una buena alimentación es fundamental para mantener la salud del runner al 100%. Una dieta equilibrada y el aporte extra de un suplemento, como por ejemplo el magnesio, puede jugar un papel crucial en el bienestar de los corredores.
Es importante destacar que existen en la actualidad suplementos deportivos que no sólo se utilizan para optimizar el rendimiento en las carreras, sino también, para evitar ciertos malestares que se producen en los runners o deportistas de resistencia. Uno de estos suplementos es el Magnesio en formato líquido. Y es que cuando un deportista sufre un descenso de magnesio en su organismo, le produce algunos efectos negativos, tales como aumento de calambres musculares, reducción de la resistencia, debilidad y aumento de latidos cardíacos irregulares.
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